Es conveniente y mejor leerse a sí mismo
Que nadie lee! Qué sentencia mi buen amigo me has hecho! Que siga con la música, que al menos así llegaría a más gentes con mi mensaje, aún sabiéndolo tú, y alguno más que otro, que yo no vengo con mensaje alguno, que lo mío es mío, que sólo a mí mis cosas y palabras me sirven; que si hay alguna de ellas que sin querer le fue útil a otro no ha sido mi intensión, y aunque lo fuera, a cada cuál le vendría bien hallarse diciéndose cosas y con sus propias palabras, mentirosas o verdaderas, pero palabras suyas al fin.
Desde un principio lo supe, la gente no lee, y qué importa?, habría que hallar primero, en nuestros días, algo digno de leerse, algo que tenga que ver con uno, que hable, que diga, que exija algo de uno, que lo llame y lleve a observarse, mirarse en su propio espejo y no en el ajeno. Tenlo por cierto, lo único que valdría leer por estos días es nuestra propia alma, y nuestra alma observada y, luego explicada por nosotros mismos.
Sé que has permitido que otros expliquen, o traten de explicar lo que tú debías hoy o en tus tiempos de juventud, pero estás a tiempo de tomar las riendas. Y si no sabes ni entiendes cómo comenzar tal aventura, la explicación de ti mismo, comienza por atreverte a aceptar tu lenguaje y tu forma de decir las cosas. Es cierto que hasta a la verdad misma la han domesticado para sí algunos, pero tenlo por cierto, tú verdad, la que necesitas para explicarte ante ti mismo y los demás sólo tu la conoces...
POR eso mi amigo, no importa que la gente no lea, ni sepa, ni quiera, ni pretenda, lo que importa es que acepte observarse a sí misma, que se lea y se escuche... Y cómo es posible, me dices; mirándose, preguntándose y respondiéndose, asumiendo culpabilidad y compromiso con lo que hemos hecho con nuestra vida. Te digo, hay belleza, en todo esto, hay inteligencia en observarse a uno mismo. O no será que te temas, que no quieras hacerte esas punzantes preguntas; que no te lleve la corriente y los demás digan quién eres y cómo debes ser...
Disculpen si he sido ingrato y mis palabras no han sido suaves como muchas veces. Ya hablaremos de esto en otros lugares más cómodos, por lo pronto oidme: léete, escuchate, y descubre tus verdades...
Comentarios
Publicar un comentario